De la cuna a la cama

Traspaso de la cuna a la cama

7 diciembre 2009

Traspaso de la cuna a la cama

El momento en que su hijo pasa de dormir en una cuna a una cama es un cambio muy importante. No hay un momento específico determinado para hacer esto, pero generalmente sucede entre el primer y tercer año. La clave del éxito está en ser paciente y darle el tiempo al chico a que se adapte al cambio.

¿Cuáles son los motivos para pasar a una cama?

Si un chico duerme bien en una cuna, es mejor esperar antes de hacer el cambio. Cambiar a una cama le da al niño una nueva libertad y puede implicar retrocesos en el sueño de los padres. Algunos de los motivos para hacer el cambio son:

* El niño aprende a trepar la cuna y puede lastimarse tratando de salir.

* La cuna le queda chica.

* El niño pide una cama.

* El niño está aprendiendo a usar el baño.

* Viene un hermanito en camino.

En cuanto a la puesta en práctica, lo primero que deben hacer es pensar cómo el chico toma los cambios generalmente. Esto les va a dar una pauta para ver cómo introducen una cama en la habitación.

¿Qué tipo de cama es mejor?

Hay varias opciones para la primera cama del niño:

o cama para niños – Estas camas son pequeñas, bajas, y del tamaño de un niño. Algunas tienen barandas en los costados, y se pueden encontrar con diseños infantiles divertidos.

o Camas comunes – Un colchón o somier con respaldo es una opción. Asegúrense que sea una cama segura, que no se vayan a caer. Si lo desean, pueden comprar una cama de una plaza y media o dos plazas para hacer el ritual de la lectura antes de dormir.

o Colchón en el piso – Una opción muy común es el colchón en el piso. Esto permite que el chico tenga una cama de “adulto”, de la cual pueda bajarse o subirse cuando quiera, sin tener riesgo de caídas.

Hay muchas formas de realizar la transición. Cuál será la mejor forma va a depender de los motivos por los cuales cambian al chico de una cuna a una cama, de la personalidad del chico y del tamaño de la habitación. Algunos papás prefieren por ejemplo, hacer un festejo el día del cambio, con algunos regalitos o un pijama party. Otros prefieren que el cambio sea un paso a la vez, y otros elijen el cambio gradual.

Lo que hay que tener en cuenta es que no importa cuál sea el método que utilicen, traten de ser pacientes, y que a su vez, sea una experiencia agradable para el chico. Recuerden que estos cambios son momentos muy importantes que los hacen crecer. Es probable que el chico un día adore su nueva cama, y otro día quiera volver a su cuna anterior. Ante esto, deben tratar de mantener la rutina todos los días de la semana, y ayudar a que el chico desarrolle una asociación positiva con su nueva cama.

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