Los hijos del divorcio
24 Noviembre 2009
No hay diferencias aparentes entre los hijos de parejas que conviven y los hijos de parejas divorciadas. Pero, a pesar de que el divorcio es un trámite común en la actualidad, los hijos del divorcio, se ven sometidos a una serie de experiencias muy duras que dejan secuelas en su personalidad.
Más allá de que el divorcio sea un hecho cotidiano y que la noticia sea transmitida con el mayor cuidado a los pequeños, su reacción frente a la misma es casi invariable. Todos sienten conmoción, seguida por un estado depresivo, negación, enojo, pérdida de la autoestima, y la sensación de tener responsabilidad en el suceso, principalmente en los adolescentes, pero también se da en los más chicos de dos y cuatro años.
Es común en los pequeños, que su desarrollo sufra un retroceso y se tornen más dependientes (mojar la cama, pedir que los alimenten en la boca).
En el período entre los seis y los ocho años, también suelen asumir la culpa de la separación, pero además experimentan el temor de ser abandonados y de que no se los quiera más. A esta edad, existe una conciencia clara del significado de la separación y hay un deseo de impedirla que les provoca frustración. Esta etapa es considerada por muchos expertos, como la etapa crítica. Algunos niños, en especial los varones, tratan de reemplazar al padre.
Entre los nueve y los doce años, afloran sentimientos de rencor y enojo, generalmente contra el progenitor con el cual conviven. Para estos niños, el progenitor que se queda pierde valor por no ser capaz de retener al cónyuge.
En los adolescentes se presenta un dilema de lealtades, pues los padres, suelen ponerlos en la dicotomía de la elección.
En general, los hijos desean reunir a sus padres, para algunos, se transforma en una obsesión. A esto se suman las dificultades que sobrevienen al hogar después de la separación, ya que la economía se ve enormemente afectada y el nivel de vida desciende. Muchas veces, el niño no sólo pierde a uno de los progenitores, sino que pierde también su casa, su escuela, sus amigos. En los casos en que los padres no cumplen con sus obligaciones de prestación de pensión alimenticia, la situación se torna crítica.
Cuando el divorcio es problemático y se desatan las batallas por la custodia de los hijos, los perjudicados son ellos.
La adaptación de un hijo de padres divorciados depende de la edad que tenga y de la estabilidad que se le brinde durante luego de la misma. Pero en general, en uno o dos años, logran adaptarse a su nueva realidad.
Una forma de aliviar las dificultades que estos niños experimentan, es mantenerlos informados desde el comienzo y ofrecerles garantías acerca de su futuro y el cariño de los padres. Es aconsejable aclararles que el divorcio es un problema entre los padres que no disminuye el cariño que se les tiene y que no se espera de ellos que hagan nada especial para intervenir.
Una relación cordial entre los padres, favorece el bienestar emocional del niño. El ideal es que las parejas permanezcan unidas como padres, a pesar de haberse separado, para sacar adelante a los hijos.
Categorías : Familia
Etiquetas : Los hijos del divorcio, Problemas familiares



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