Embarazo de alto riesgo

Las complicaciones en el embarazo de alto riesgo

2 abril 2010

Se considera embarazo de alto riesgo aquel en que la posibilidad de enfermedad o muerte previa o posterior al parto supera a la habitual, tanto para la madre como para el bebé.

Para diagnosticar un embarazo de esta naturaleza, se realiza una evaluación de la madre para determinar si presenta las condiciones que la predispongan a ella o al feto para enfermar o morir durante el embarazo. La identificación de los factores de riesgo favorece una adecuada atención para la embarazada.

Las mujeres que presentan embarazos de alto riesgo pueden ser tratadas en centros de cuidados perinatales, los cuales cuentan con servicio obstétrico y unidades de cuidados intensivos neonatales que brindan la mejor asistencia para la madre y para el feto y el recién nacido. La atención precoz reduce los riesgos de un parto prematuro.

Entre las principales causas de muerte de la madre durante el embarazo o el parto están: los coágulos de sangre, complicaciones anestésicas, hemorragias, infecciones y complicaciones derivadas de una elevada presión arterial.

Entre las causas que provocan la muerte del bebé antes, durante o después del parto están: los abortos, malformaciones congénitas y nacimientos prematuros.

Factores de riesgo del embarazo:

Algunos de los factores de riesgo para el embarazo están presentes antes de la concepción y otros se desarrollan durante el embarazo.

• Factores de riesgo previos al embarazo:
La edad de la madre está vinculada al riesgo durante el embarazo. Las niñas menores de 15 años tienen más posibilidades de desarrollar preeclampsia ( presión arterial elevada, proteínas en la orina y retención de líquidos durante el embarazo) y eclampsia (convulsiones producidas por la preeclampsia). También tienen mayor riesgo de tener hijos con bajo peso o desnutridos. Las mujeres mayores de 35 años, tienen más posibilidades de tener presión arterial elevada, diabetes o fibromas en el útero. También de tener complicaciones en el parto, y de que el bebé nazca con alguna anomalía cromosómica (síndrome de Down, etc). Las mujeres mayores de 35 años pueden someterse a exámenes de vellosidad coriónica o amniocentesis, para determinar el contenido cromosómico del feto. Las mujeres que pesen menos de 45 kilos, tendrán mayores probabilidades de dar a luz un bebé de menor tamaño. Si la madre aumenta menos de 5 kilos durante el embarazo, las probabilidades de tener un bebé demasiado pequeño aumentan en un 30%. Una mujer obesa tiene mayores probabilidades de tener un bebé demasiado grande. También aumenta su riesgo de desarrollar diabetes y presión arterial elevada durante el embarazo. Las mujeres con estatura menor a 1,60m tienen más probabilidades de tener la pelvis pequeña, lo que aumentaría la posibilidad de un parto prematuro y de que el bebé sea demasiado pequeño por retardo en el crecimiento intrauterino, también de que sea más alto de lo normal.

• Factores de riesgo por problemas con un embarazo previo:
Una mujer que ha sufrido tres abortos consecutivos (antes de los tres meses de embarazo) tendrá un 35% más de posibilidades de sufrir otro aborto. La posibilidad de aborto crece también cuando el aborto fue entre el cuarto y octavo mes de embarazo; o cuando hubo un parto prematuro anterior. Se recomienda que las mujeres que han sufrido abortos se sometan a pruebas de detección de anomalías cromosómicas y hormonales, antes de intentar un nuevo embarazo. También deben buscarse anomalías estructurales en el útero o cuello uterino, enfermedades del tejido conectivo (lupus, reacción de inmunidad frente al feto, incompatibilidad de Rh, etc). Si se conoce la causa del aborto, podría tratarse adecuadamente.

Los abortos pueden deberse a diversas causas: anomalías cromosómicas del feto, diabetes, enfermedades renales o de los vasos sanguíneos en la madre, hipertensión arterial, drogadicción, lupus, etc.

Cuando un recién nacido supera los 4,5kg de peso al nacer, la madre puede sufrir diabetes. El riesgo de aborto o de muerte de la madre o el recién nacido aumenta cuando la madre desarrolla diabetes durante el embarazo.

En mujeres que ya tuvieron seis embarazos o más, se debilitan los músculos uterinos, por lo que pueden padecer contracciones leves durante el parto y hemorragias luego del mismo. Además aumenta el riesgo de placenta previa, lo que puede ocasionar una hemorragia o bloquear el cuello uterino. También pueden tener un parto demasiado rápido con hemorragia posterior.

Cuando existe un hijo con una enfermedad hemolítica, el siguiente corre el mismo riesgo de padecerla.

Si una mujer ha sufrido preeclampsia o eclampsia, es probable que vuelva a tenerla en un nuevo embarazo.

El nacimiento de un hijo con trastornos genéticos o malformaciones aumenta el riesgo de que un nuevo hijo las padezca.

Hay (1) comentarios:

  1. sandra patricia ovalle

    10 de abril de 2012

    me parece muy interesante nada mas

    Like or Dislike: Thumb up 0 Thumb down 0

Dejar un comentario sobre el árticulo :

Los campos marcados con un * son obligatorios.





Escribe los caracteres tal y como aparecen en la imágen