La angustia del octavo mes
5 Julio 2009
René Spitz desarrolló el concepto de la angustia del octavo mes, es la capacidad de distinguir extraños y amigos, que desarrolla en esta etapa de su vida. Percibe que cada persona es única y experimenta ansiedad ante la separación.
El bebé a esta edad, suele despertarse varias veces en la noche y pide ver a su mamá, necesita constatar que sigue allí durante la noche y que seguirá cuidándolo. Es común que durante esta etapa se aferren a lo que Donald Winnicott llamó “objeto transicional”, que puede ser un osito, una manta, un juguete favorito, que lo acompaña a todas partes. Esta etapa dura unas cuantas semanas solamente.
La angustia del octavo mes:
También se conoce este proceso como angustia de la separación y se inicia alrededor de los ocho meses de vida, más o menos. La angustia radica en el propio crecimiento, por la separación de quien fuera su único referente (madre, abuela, padre, etc).
Es un periodo en que no desea compartir a su persona especial con otros, demandando su atención constantemente, y ofreciendo todas las señales de devoción para la madre. Cuando alguien los toma en brazos se echan a llorar porque sólo quieren estar con su madre.
El bebé durante el octavo mes desea estar con su madre y se disgusta cuando ella lo deja, se siente inquieto, confundido, inseguro, desprotegido, llora exageradamente. En esta edad, el hecho de que la madre esté fuera de su campo visual, equivale a que esté fuera de su mente. Tiene la incertidumbre de la separación, no puede saber si volverá a ver a su madre.
Es un periodo estresante para el bebé y para su madre, donde uno siente el abandono y la otra siente el agobio de las constantes demandas. Es importante que la madre organice sus actividades para poder estar lo más cerca del bebé. Una manera de hacerle sentir que la madre está todavía presente, es continuar hablándole mientras sale de la habitación. También es muy importante darle confianza, seguridad y amor, para que supere sus miedos.
Esta situación puede darse también en otras oportunidades de separación, como los viajes, el comienzo en la guardería o el colegio, la visita de otra casa, u otras situaciones que provoquen una ansiedad especial en el niño.
Por tanto, es necesario prestar atención a las manifestaciones aparentemente caprichosas que el niño pueda tener, como pataletas, llanto, negación para hacer algo, pueden ser síntoma de que está pasando por un periodo de angustia.
Es una etapa en la que convergen varios hechos que apuntan a la independización del niño, como el destete, el gateo, el aprendizaje de la marcha, la alimentación con comida sólida, lo cual provoca la angustia. Este proceso de independencia hace que el bebé se sienta desprotegido y por tanto, necesita estar más cerca de su madre.
Por tanto, la madre puede ayudar a su bebé a superar la angustia del octavo mes dándole mucho cariño, pasando el mayor tiempo posible con él, mostrándole que siempre estará a su lado, evitando mudanzas, viajes o situaciones estresantes para él, manteniendo la calma y acumulando mucha paciencia.

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