Estimulación temprana
12 noviembre 2009
La estimulación es la base para el desarrollo del aprendizaje del bebé. Una estimulación temprana contribuye a potenciar y desarrollar las funciones del cerebro, mediante juegos, ejercicios, técnicas y actividades diversas. Dicha estimulación aporta beneficios en el desarrollo motriz, intelectual y afectivo del niño.
Los bebés que han sido adecuadamente estimulados, logran un mayor aprovechamiento de su capacidad de aprendizaje y adaptación al entorno. El proceso de desarrollo del niño está acorde con las etapas de maduración.
El ser humano es un animal dependiente, requiere en sus primeras etapas, de la ayuda de los padres para la subsistencia. Las capacidades están relacionadas con el aprendizaje, en cambio, las habilidades están limitadas por la supervivencia.
La estimulación temprana permite unir la adaptabilidad del cerebro con la capacidad de aprendizaje, fomentando una mejor adaptación al entorno y a las distintas situaciones de vida. Esta estimulación es una orientación del potencial y capacidades, lo que abre una serie de oportunidades y experiencias que llevarán al bebé a explorar y adquirir destrezas y habilidades de una forma más natural, para entender lo que ocurre a su alrededor.
Cómo funciona la estimulación temprana en niños sanos:
Hay diferentes estímulos que son apropiados para cada etapa del desarrollo y que se vinculan a las vivencias de cada niño, por lo que es fundamental respetar este desarrollo individual.
La estimulación temprana no debe forzar el desarrollo del niño, obligándolo a lograr metas para las que no está preparado, sino que debe motivar el potencial que cada niño tiene, individualmente. Se le presentarán actividades que fortalezcan su autoestima, iniciativa y aprendizaje.
En el comienzo, las actividades tienen como objetivo, reforzar el vínculo emocional con masajes y estímulos sensoriales, respetando el desarrollo del bebé. Luego se inician actividades en el área de la motricidad gruesa, la motricidad fina, la concentración y el lenguaje.
Debe tenerse siempre presente que todos los niños son diferentes, cada uno tiene su ritmo de desarrollo. Los parámetros de desarrollo son bastante amplios y dependen de varios factores. No debemos forzar al niño, la estimulación debe ser una experiencia positiva. La manera en que el niño aprende durante la primera etapa es mediante el juego, que lo predispone a recibir y asimilar nueva información. El juego es el mejor estímulo. También es importante la alimentación correcta, el descanso y el confort del niño, para que el estímulo sea más efectivo.
La puesta en marcha de la estimulación temprana debe iniciarse lo antes posible, pues el cerebro va perdiendo flexibilidad con el paso del tiempo. El nivel máximo del desarrollo neuronal del bebé está entre el nacimiento y los tres años. Decreciendo entre los tres y los seis años, hasta detenerse. A partir de allí, no se generarán nuevas conexiones neuronales. Los mecanismos de aprendizaje, desde este momento, son similares a los del adulto.

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