El sueño en la infancia

El sueño en la infancia

7 Marzo 2010

El sueño es un regulador del organismo que cumple la función de reparar al cuerpo con el descanso.

Cuando hablamos del sueño en la infancia, podemos referirnos a un periodo nocturno o diurno en el que los niños descansan, asimilan y organizan la información recibida, también les permite madurar física y psicológicamente.

El sueño es esencial para que el cuerpo pueda controlar su energía y temperatura. Durante el sueño se restauran y abastecen los procesos corporales que se desgastaron durante la vigilia.

Etapas del sueño en los niños:

El sueño tiene dos fases la REM (movimientos oculares rápidos) que es más corta y superficial, es la fase activa del sueño, donde el cerebro permanece alerta.

Fase NO REM es la fase más larga, tranquila y profunda.

A lo largo de la noche, el sueño atraviesa cuatro etapas de unos noventa minutos cada una, donde el sueño se profundiza, en cada una se suceden las fases REM y NO REM. O sea que todo bebé tiene ciclos de sueño superficial y profundo en la misma noche. A medida que crece, será más largo el NO REM y más corto el REM.

Cada etapa de noventa minutos tiene sueño liviano al comienzo y al final durante el cual, el bebé está en estado de semi-alerta, propenso a despertar, pero algunos minutos más tarde, retorna a la fase profunda para completar su descanso.

Es importante respetar los intervalos del sueño infantil sin interrumpirlos, para que el niño establezca un patrón de sueño regular. Esto facilitará la tarea de hacer dormir al niño.

En el recién nacido existe una forma propia de dormir y despertar, son los padres quienes deben generar un ambiente apropiado para el descanso. Si el bebé no encuentra un ambiente apropiado al despertar, buscará su propia rutina para seguir durmiendo.

La siesta es un período de descanso que puede darse a media tarde o a media mañana. Es un breve período de descanso para el cerebro, donde la digestión produce sueño. En los niños, el sueño es casi tan importante como la alimentación. Los niños reponen energías y se relajan durante el sueño, por eso la siesta es beneficiosa al menos en los cinco primeros años de vida.

Los padres deben identificar las señales de que el niño tiene sueño: irritabilidad, quietud, inapetencia por el juego, bostezos, restregarse los ojos, interés por el biberón o el chupete, etc. Al notar estas señales es conveniente proporcionarle el sueño lo antes posible, si se cansan demasiado, les costará más dormir.

Es importante que tanto para la siesta como para el descanso nocturno se establezcan rutinas y se cree un ambiente apropiado. También debemos proveerlos de sus objetos favoritos, un peluche una mantita, etc., para estimular el sueño.

Cada bebé reaccionará diferente y son los padres quienes deberán observar sus actitudes para facilitar y favorecer su descanso.

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