Control de esfínteres en niños

El control de esfínteres en el niño

3 Abril 2009

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El control de esfínteres es la capacidad de las personas de controlar sus necesidades biológicas a voluntad. Es un proceso difícil y lleno de progresos y regresiones

No se aprende a controlar el esfínter, sino que se adquiere dicho control, como otros hábitos (comer, caminar, hablar), y esto llega cuando el niño está maduro para hacerlo y de forma paulatina.

Si bien la estimulación tiene cierta incidencia, todos los niños caminan alrededor del año, comen en torno a los 6 meses, controlan los esfínteres entre los 2 ½ y 3 años.

El proceso del control de esfínteres en el niño:

Aproximadamente a los 20 meses, los bebés comienzan reconocer cuando ensuciaron el pañal, también pueden reconocer el momento en que están haciendo sus necesidades, pero este proceso es lento y tomará entre uno y dos años más para que logren e control.

Los padres experimentan gran ansiedad ante la adquisición del control de esfínteres de sus hijos, y suelen presionarlos para que lo logren, cuando este proceso es lento y natural, y cada niño llegará a él a su propio ritmo. Perseguirlo preguntando si desea hacer sus necesidades, limitar la ingesta de líquidos y otras actitudes, lejos de acelerar el proceso, puede llegar a entorpecerlo.

El niño aprende que para hacer feliz a sus padres, debe abandonar el pañal, y se sentirá angustiado si no logra hacerlo de la manera conveniente. Esto puede provocar un control acelerado, pero que será momentáneo, sufriendo retrocesos a la primera situación angustiante para el niño.

El control nocturno llega retrasado respecto al diurno, y esta demora puede tardar meses. Antes de retirar el pañal nocturno, el bebé debe haber pasado varias noches consecutivas con el pañal seco.

Para facilitar el retiro del pañal, el niño debe saber lo que ocurre y estar de acuerdo con ello, también debemos aclararle qué se espera de él. Es conveniente que durante los primeros tiempos, coloquemos toallas y nylon debajo de las sábanas, para proteger el colchón y para que el niño se sienta más tranquilo.

Es importante que se sientan acompañados en el proceso y que festejemos sus logros, sin martirizarlos por sus retrocesos momentáneos, los cuales son normales. No debe castigarse al niño, ni compararlo con otros, ni ridiculizarlo, esto sólo lo angustiará y en todo caso, logrará un retraso en el proceso.

Lo principal para ayudar a nuestros hijos a lograr el control de esfínteres, es que se sientan acompañados y apoyados a lo largo de todo el proceso.

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