Bebé en la playa

Cuidados del bebé en la playa

8 Diciembre 2009

Cuidados del bebé en la playa

Durante los primeros seis meses de vida, el bebé no debe concurrir a la playa, pues su delicada piel no lo protege lo suficiente y podría sufrir quemaduras de importancia. El colocarlos bajo una sombrilla no impide que reciban la radiación indirecta que refleja en la arena, la que puede dañarlos de igual manera que una exposición directa.

A partir de los ocho meses de edad, pueden concurrir a la playa, pero en horarios limitados, por ejemplo, de 8 a 9 de la mañana o por la tarde, luego de las 6, que es cuando el sol está menos fuerte y su radiación no es tan perjudicial.

Además de las limitaciones ya mencionadas, hay una serie de precauciones que conviene tomar con los pequeños en la playa. El bebé no debe estar expuesto directamente al sol, sino debajo de la sombrilla, donde recibirá la radiación indirecta que se refleja en la arena, que es un poco menos intensa. Lo mantendremos siempre vestido, con una camiseta de algodón y un pantalón. No debemos olvidar el gorro que usará en todo momento, pues el sol daña con mucha facilidad la delicada piel de la cabeza del bebé y su pelo es muy débil todavía para protegerle.

Algunos consejos para el cuidado del bebé en la playa:

Para completar la protección, aplicaremos un protector solar para bebés, de factor 30 o más, antes de exponerlo al sol. Es muy importante tomar esta precaución, pues bastan unos pocos minutos al sol, para provocar quemaduras en su piel. Es conveniente aplicar el protector antes de salir de casa, para evitar ocasionales quemaduras en camino a la playa. Si vamos a entrar al agua con el bebé, deberemos aplicarle nuevamente protector al salir de ella. Si el día está nublado, mantendremos las mismas precauciones, pues las nubes actúan como lente de aumento para la radiación solar.

Es importante dosificar gradualmente las exposiciones al sol y que no superen una hora diaria al final. Si fuimos a la playa de mañana, es preferible que por la tarde, el paseo esté dirigido a otras actividades.

Es conveniente llevar un biberón con agua fresca para el bebé, pues de seguro le dará sed con el calor. Además, los bebés son propensos a la deshidratación.

A todos los niños les gusta jugar con la arena y con el agua. Podemos dejarlo jugar en la orilla y que moje sus pies, pero siempre estaremos alerta para evitar que se lleve objetos extraños a la boca. También limitaremos su permanencia en la orilla, ya que el reflejo del sol en el agua, duplica los efectos de los rayos UV. Además, el agua quita el protector solar, aunque sea uno a prueba de agua.

La vestimenta del bebé debe ser de telas frescas y colores claros, para mantenerlo fresco. Sus brazos, piernas, cabeza y pies, deben permanecer cubiertos la mayor parte del tiempo. Su exposición directa al sol, nunca debe superar la hora. Luego de este tiempo, debe mantenerse vestido y bajo la sombrilla con protector solar. Pero no se recomienda que el niño permanezca más de tres horas en la playa. Pues el sol continúa actuando aún bajo la sombrilla.

El bebé debe estar calzado en la playa, a menos que esté en la orilla, porque la arena está muy caliente para sus pies y puede quemarlo, haciendo que pase un mal momento.

Hay que tener mucho cuidado con las quemaduras de sol a edades tempranas, pues los efectos de la radiación UV son acumulativos y pueden ser responsables de la futura aparición de melanomas y tumoraciones.

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