alimentación en el embarazo

Consejos para alimentación en el embarazo

10 Junio 2009

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Para favorecer el desarrollo del feto y el bienestar de la futura mamá, los cuidados de la alimentación en el embarazo, son fundamentales, ya que el feto recibe a través de la placenta, todo el alimento y oxígeno necesarios.

Los requerimientos energéticos de la mujer embarazada aumentan en unas 500 calorías diarias, debido a las nuevas exigencias físicas que debe afrontar. Las necesidades de vitaminas, proteínas, sales minerales, hidratos de carbono y grasas, aumentan significativamente.

Una apropiada alimentación en el embarazo:

A lo largo del embarazo se produce un aumento importante de peso, debido al crecimiento del feto y al almacenamiento de grasas y fluidos. El aumento normal de peso durante este período oscila entre 9 y 15kg, a lo largo de los nueve meses.

El aumento de peso no representa un problema futuro para la mujer, si lleva una dieta adecuada, practica ejercicios físicos y su aumento está dentro de los límites normales.

La alimentación en el embarazo debe ser variada y saludable. No se practicarán dietas a menos que sea por prescripción médica.

Es aconsejable que durante el embarazo, la mujer ingiera más proteínas, pues aumentan sus necesidades, un consumo moderado de hidratos de carbono, el consumo de grasas será bajo. También es necesario consumir una buena porción de vitaminas y minerales, que son necesarios para el desarrollo fetal.

Las necesidades proteicas aumentan desde el comienzo del embarazo, ya que actúan en la formación de los huesos, músculos, piel y el resto de los órganos vitales. Podemos encontrar un contenido adecuado de proteínas en los lácteos, las legumbres, el pescado, las carnes magras, la levadura de cerveza y en los frutos secos.

Los hidratos de carbono, son la principal fuente energética del cuerpo, son los responsables del aporte de la mayor parte de las calorías diarias, pero su consumo debe ser moderado. Están presentes en el pan y todos los productos de la harina, los cereales, y en las hortalizas. En grandes cantidades, estos alimentos pueden ocasionar un aumento de la concentración de azúcar en sangre, tanto para el feto como para la madre, lo que podría conllevar a la aparición de diabetes.

Las grasas aportan energía concentrada al organismo, por su alto contenido calórico, además favorecen el aprovechamiento de ciertas vitaminas, hidratos de carbono, o proteínas. El consumo de grasas no debe ser muy alto, debe limitarse el consumo de grasas saturadas, preferir el consumo de grasas insaturadas, por ser más saludables.

Las vitaminas y minerales son imprescindibles para el correcto funcionamiento del organismo, y para el buen desarrollo del feto. Para ello debemos incluir un adecuado aporte de vitaminas y minerales a la alimentación en el embarazo, principalmente de hierro y calcio.

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