ictericia neonatal

Causas de la ictericia neonatal

2 junio 2009

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La ictericia neonatal consiste en una decoloración amarilla en la zona blanca de los ojos y en la piel del bebé, que se origina en la acumulación de bilirrubina en sangre (pigmento amarillo). Es un fenómeno muy común, que produce una pigmentación amarilla en la piel de los bebés, pocos días después del nacimiento.

Por lo general desaparece naturalmente sin ocasionar daños ni malestar. Aunque los bebés con ictericia grave, puede contener altos niveles de bilirrubina en la sangre, lo que podría ocasionar un daño cerebral.

Es reglamentario el examen de los bebés previo al alta hospitalaria, para detectar signos de ictericia. Se realiza un nuevo control a los tres o cinco días del nacimiento, porque es el momento en que los niveles de la bilirrubina, alcanzan su mayor valor. Si fuera necesario, se trataría al bebé para evitar una subida muy abrupta de la bilirrubina.

Causas de la ictericia neonatal:

Al examinar al bebé en busca de ictericia neonatal, el médico atiende a la coloración de la piel y a ciertos factores de riesgo que favorecen la aparición de la misma. Se mide el nivel de bilirrubina mediante una prueba en la piel o con un análisis de sangre. Para bebés de piel oscura, se recomienda hacer el examen de sangre, ya que la prueba de piel puede no ser evidente.

La causa de la ictericia neonatal es el aumento en los niveles de bilirrubina en sangre. Diariamente mueren glóbulos rojos en la sangre, y al descomponerse, provocando que la hemoglobina que transporta el oxígeno, se convierta en bilirrubina. El hígado es el encargado de eliminar la bilirrubina de la sangre, convirtiéndola en una forma capaz de ser expulsada con la defecación.

En los primeros días de vida, se da una mayor muerte de glóbulos rojos que en las restantes etapas, los que se convierten en bilirrubina, aumentando así los niveles de bilirrubina en sangre, que el hígado inmaduro del bebé deberá eliminar, y para lo que tal vez no esté en condiciones.

Por tanto se da una acumulación de bilirrubina en sangre, lo que provoca que la piel y la parte blanca de los ojos, tomen color amarillo. Los bebés prematuros son más propensos a la ictericia neonatal debido a la inmadurez de su hígado. A esta ictericia se la llama ictericia fisiológica, que ese la más común en los bebés recién nacidos y afecta tanto a bebés amamantados, como a aquellos que son alimentados a biberón.

La ictericia fisiológica suele desaparecer antes de las dos semanas en los bebés alimentados a biberón, pero puede durar más en los bebés amamantados, entre dos y tres semanas.

Hay otros factores de incidencia en la aparición de ictericia en el bebé. Esta comienza durante las primeras 24 horas y se agrava. Esto ocurre con los bebés que poseen diferente grupo sanguíneo que su madre, lo que acelera la descomposición de los glóbulos rojos, con la aparición de ictericia.

Los trastornos en el sistema digestivo del recién nacido, las infecciones y trastornos genéticos, también pueden provocar ictericia. Los moretones graves acontecidos durante el parto, también pueden desencadenar en ictericia.

Los bebés que padecen estos trastornos están más expuestos que los bebés que sufren de ictericia fisiológica, a necesitar tratamiento médico para reducir los niveles de bilirrubina en sangre. Cuando el nivel de bilirrubina sube demasiado, puede llegar a introducirse en el cerebro y ocasionar daño cerebral.
Los bebés amamantados son más propensos que los alimentados con biberón a sufrir ictericia neonatal.

La ictericia sobreviene principalmente a los bebés mal alimentados, tal vez porque no reciben la cantidad adecuada de calorías, sufriendo deshidratación, lo que contribuye a la ictericia más grave.

Para mantener bajos los niveles de bilirrubina durante los primeros días, las madres deben amamantar entre 8 y 12 veces a sus bebés diariamente. Es recomendable amamantar a todos los bebes sanos nacidos a término, ya que la leche materna es el alimento ideal.

La ictericia neonatal se presenta como una decoloración amarillenta, que aparece primero en la cara y luego en la parte blanca del ojo. Para detectar la ictericia en casa, debemos observar al bebé con luz natural o en una habitación iluminada con tubos fluorescentes. En caso afirmativo, es necesario consultar con el pediatra.

Si bien la mayoría de los bebés con ictericia se muestran despiertos, puede ocurrir que manifiesten otra clase de síntomas:

• Aspecto muy amarillo
• Dificultades para despertarse
• Falta de interés en succionar o alimentarse
• Presentar signos de flojedad o rigidez
• Arqueo de cuello o espalda hacia atrás
• Llanto agudo o fiebre
• Presenta movimientos inusuales en los ojos

Estos pueden ser indicio de que el bebé tiene demasiado altos los niveles de bilirrubina en sangre, y por tanto, requiere tratamiento inmediato para evitar daño cerebral (querníctero). En estos casos se trata al bebé con fototerapia o transfusión de sustitución.

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